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martes, 27 de octubre de 2026

El Triángulo del Silencio de Baleares: la profunda zona submarina donde algunos testigos aseguran haber visto OVNIs salir del mar

octubre 27, 2026 0
El Triángulo del Silencio de Baleares: la profunda zona submarina donde algunos testigos aseguran haber visto OVNIs salir del mar

 El Triángulo del Silencio de Baleares


Al sur de las Islas Baleares existe un enorme relieve submarino que desciende hasta casi 2.700 metros. Durante décadas, pilotos, marineros y submarinistas han relatado luces y objetos extraños en la zona. Algunos expedientes llegaron incluso al Ejército del Aire, pero ¿existe realmente una base OVNI bajo el Mediterráneo?

Cuando hablamos de lugares relacionados con OVNIs y misterios marítimos, casi siempre aparece el Triángulo de las Bermudas. Sin embargo, desde hace décadas circula en España una historia mucho menos conocida: la existencia de una supuesta zona anómala alrededor de las Islas Baleares que algunos investigadores bautizaron como el “Triángulo del Silencio”.

Las historias hablan de luces inexplicables sobre el Mediterráneo, objetos que aparentemente se aproximaban a aviones, extraños ecos de radar e incluso testimonios de personas que aseguraron haber observado objetos luminosos entrando o saliendo directamente del mar.

A partir de esos relatos nació una hipótesis todavía más extraordinaria: que en las profundidades próximas a Baleares podría existir algún tipo de instalación submarina relacionada con los OVNIs.

La idea resulta fascinante, pero debemos empezar aclarando algo importante:

no existe ninguna prueba científica de que haya una base extraterrestre bajo las aguas de Baleares.

Lo que sí existe es una espectacular geografía submarina, numerosos testimonios históricos y varios expedientes oficiales de objetos no identificados conservados por el Ministerio de Defensa español.

Y esa combinación ha alimentado el misterio durante más de medio siglo.

La supuesta “fosa de Baleares” existe, pero no es una Fosa de las Marianas

En redes sociales se habla en ocasiones de una enorme “fosa de Baleares” comparable a la Fosa de las Marianas.

Geológicamente esa descripción no es correcta.

Lo que encontramos al sur y sureste del archipiélago es un sistema de enormes desniveles submarinos relacionado, entre otras estructuras, con el Escarpe de Émile Baudot y la cuenca argelino-balear.

El Escarpe de Émile Baudot se extiende aproximadamente durante 300 kilómetros al sur de las Baleares y constituye una gigantesca pared submarina que separa el promontorio balear de las zonas profundas de la cuenca mediterránea. Algunas partes descienden desde alrededor de 800-1.000 metros hasta profundidades próximas a 2.600-2.700 metros.

No estamos, por tanto, ante una grieta de 11.000 metros como la Fosa de las Marianas, pero sí ante uno de los paisajes submarinos más profundos y espectaculares del Mediterráneo español.

Oceana exploró parte de esta región mediante vehículos submarinos operados a distancia y describió enormes paredes rocosas, cañones, cuevas y ecosistemas de profundidad.

Una región con antiguos volcanes submarinos

La geología de la zona es todavía más interesante.

A unos 70 kilómetros al sureste de Cabrera existe un campo volcánico submarino relacionado con el monte Émile Baudot. Los estudios geológicos de Baleares describen más de 80 estructuras volcánicas en esa región.

Oceana llegó a documentar alrededor de un centenar de pináculos submarinos asociados a esta zona.

Esto no tiene ninguna relación demostrada con OVNIs, pero ayuda a entender por qué el fondo marino balear es mucho más accidentado y desconocido de lo que podríamos imaginar observando las islas desde la superficie.

Hay montañas, paredes de casi dos kilómetros de altura, cañones, cuevas y zonas que permanecen prácticamente inaccesibles para una exploración humana directa.

Y precisamente esa oscuridad geográfica ha proporcionado el escenario perfecto para las leyendas.

El nacimiento del “Triángulo del Silencio”

Durante las décadas de 1970, 1980 y 1990 varios investigadores españoles de fenómenos OVNI comenzaron a hablar de una zona especialmente activa alrededor de Baleares y la costa mediterránea.

La prensa ufológica acabó popularizando el nombre:

“Triángulo del Silencio”.

Uno de los artículos más conocidos fue escrito por el investigador Sebastián D’Arbó y recopilaba testimonios de pescadores, submarinistas y otras personas que aseguraban haber presenciado fenómenos extraños en la zona.

Uno de esos relatos resulta especialmente llamativo.

Un grupo de submarinistas afirmó haber observado por la noche una especie de plataforma luminosa emergiendo del mar. Según su testimonio, después habrían salido de ella varias pequeñas luces que ascendieron rápidamente hacia el cielo antes de desaparecer, mientras el objeto principal volvía a sumergirse.

Es un relato extraordinario.

Pero debemos insistir:

se trata de un testimonio, no de una observación científicamente confirmada.

No existe una grabación verificable, restos materiales ni mediciones independientes que permitan demostrar que aquello fuese una nave extraterrestre.

Cala Tuent y Sóller: la leyenda de una base submarina

Otro de los lugares asociados históricamente al fenómeno OVNI en Mallorca es la costa de la Serra de Tramuntana, especialmente la zona comprendida entre Deià y Sa Calobra.

En Cala Tuent llegaron a circular rumores de que podía existir una instalación submarina utilizada por OVNIs.

También aparecieron historias similares alrededor del Port de Sóller.

Algunos submarinistas aseguraban escuchar extraños sonidos metálicos procedentes del fondo.

Sin embargo, investigadores locales han ofrecido explicaciones mucho más convencionales. La zona contiene cuevas submarinas donde la entrada del oleaje puede producir sonidos muy potentes. Además, existe una importante presencia de cetáceos, incluidos cachalotes y pequeños grupos de ballenas, cuyas vocalizaciones también pueden generar sonidos sorprendentes bajo el agua.

Por tanto, un ruido inexplicable no implica automáticamente la existencia de una instalación artificial.

Pero los rumores ya habían comenzado.

Y una vez nace una leyenda de este tipo resulta muy difícil hacerla desaparecer.

Los expedientes OVNI del Ejército del Aire

Aquí la historia da un giro especialmente interesante.

Porque aunque no existe prueba de ninguna base submarina, sí existen expedientes oficiales sobre fenómenos aéreos no identificados observados en Baleares.

En 1991 el Ministerio de Defensa inició la desclasificación de sus antiguos expedientes OVNI. Actualmente pueden consultarse digitalmente a través de la Biblioteca Virtual de Defensa.

La colección incluye aproximadamente 80 expedientes y unas 1.900 páginas de documentación producida entre 1962 y 1995.

Y varios de esos casos ocurrieron precisamente alrededor de Baleares.

24 de octubre de 1978: objetos extraños sobre Menorca

Uno de los expedientes oficiales corresponde al 24 de octubre de 1978.

El Mando Operativo Aéreo abrió un expediente de 36 páginas sobre un avistamiento producido en Menorca.

El documento fue posteriormente desclasificado y hoy continúa conservado en la Biblioteca Virtual de Defensa.

Según las reconstrucciones posteriores del caso, un avión que se aproximaba a Mahón habría observado dos objetos no identificados a poca altura mientras los controles de tráfico aéreo no conseguían establecer claramente qué eran.

La existencia del expediente es real.

Lo que nunca se demostró es que los objetos fueran naves extraterrestres.

6 de febrero de 1979: extrañas luces en aguas baleares

Pocos meses después se produjo otro episodio.

El 6 de febrero de 1979, un fenómeno extraño fue observado desde una embarcación que navegaba por aguas de Baleares.

El caso también acabó registrado oficialmente dentro de los expedientes OVNI del Ejército del Aire. La Biblioteca Virtual de Defensa conserva el documento bajo el título “Avistamiento de fenómenos extraños en aguas de Baleares”.

Relatos posteriores identifican la embarcación como el Tamames y describen luces blancas acompañadas por ecos de radar. La tripulación habría pensado inicialmente que se trataba de señales procedentes de otra embarcación.

Cuando intentaron aproximarse, las luces habrían desaparecido.

Una vez más, tenemos un fenómeno sin identificar.

Pero “no identificado” no significa “extraterrestre”.

14 de febrero de 1979: una esfera brillante cerca de Mallorca

Solo ocho días después aparece otro expediente oficial.

El 14 de febrero de 1979, el Ejército del Aire documentó otro avistamiento producido en Mallorca.

El expediente fue desclasificado en 1995 y actualmente puede consultarse en la Biblioteca Virtual de Defensa.

La prensa balear ha descrito el caso como la observación de una esfera blanca muy brillante con reflejos verdosos cerca de un avión que había despegado de Son Sant Joan y volaba en dirección a la zona de Andratx.

Tres episodios documentados alrededor de Baleares en apenas unos meses contribuyeron enormemente a consolidar la reputación ufológica de las islas.

¿OVNI o USO?

Existe además una expresión utilizada dentro de la ufología:

USO — Unidentified Submerged Object

o Objeto Sumergido No Identificado.

Se utiliza para describir objetos supuestamente observados entrando, saliendo o desplazándose bajo el agua sin una explicación inmediata.

La hipótesis de los llamados USO plantea algo bastante más extraordinario que la existencia de simples OVNIs:

que algunos objetos no identificados serían capaces de desplazarse tanto por la atmósfera como por el océano.

Sin embargo, a día de hoy no existe evidencia científica pública que demuestre la existencia de vehículos de origen extraterrestre capaces de realizar este tipo de maniobras.

¿Por qué el mar resulta tan atractivo para estas teorías?

Hay una razón bastante sencilla.

Gran parte de los océanos continúa estando escasamente explorada.

A miles de metros de profundidad tenemos:

oscuridad absoluta,

enormes presiones,

cuevas,

cañones,

montañas submarinas

y extensiones enormes donde prácticamente nunca existe observación humana directa.

En el caso balear, el Escarpe de Émile Baudot es un buen ejemplo.

Durante la expedición de Oceana de 2013 se utilizaron robots submarinos para filmar por primera vez algunas zonas del enorme escarpe.

Que una región marina sea poco conocida no significa que esconda una base extraterrestre.

Pero sí proporciona un escenario perfecto para el misterio.

¿Podría existir realmente una instalación desconocida allí abajo?

Desde un punto de vista científico, actualmente no tenemos ninguna evidencia que permita afirmarlo.

No se han encontrado:

estructuras artificiales de origen desconocido,

restos de vehículos,

señales tecnológicas verificables,

materiales extraterrestres

ni imágenes submarinas fiables de una supuesta base.

Las exploraciones realizadas en Émile Baudot han encontrado precisamente lo que cabría esperar de un ecosistema profundo: paredes rocosas, sedimentos, corales, esponjas, braquiópodos, peces y otras especies adaptadas a grandes profundidades.

Eso no permite demostrar que nunca haya ocurrido un fenómeno desconocido en esa región.

Simplemente significa que actualmente no tenemos pruebas para atribuir esos fenómenos a extraterrestres.

Entonces, ¿qué es realmente el Triángulo del Silencio?

No aparece en los mapas oceanográficos como una región geográfica oficial.

Es fundamentalmente un nombre creado dentro de la literatura del misterio y la ufología.

Pero la leyenda mezcla tres elementos reales:

una geografía submarina espectacular y muy profunda;

varios testimonios históricos de fenómenos extraños;

y

expedientes OVNI auténticos del Ejército del Aire relacionados con Baleares.

Lo que no está demostrado es la cuarta pieza de la historia:

que esos fenómenos tengan origen extraterrestre o procedan de una base submarina.

CONCLUSIÓN

Las aguas que rodean Baleares esconden un paisaje mucho más impresionante de lo que vemos desde la superficie.

Al sur del archipiélago se encuentra el gigantesco Escarpe de Émile Baudot, con paredes submarinas que descienden hasta zonas cercanas a los 2.700 metros, montañas sumergidas, antiguos volcanes y enormes cañones.

Sobre esas mismas aguas se acumulan desde hace décadas historias de luces inexplicables, objetos observados por pilotos y marineros y relatos de supuestos objetos saliendo directamente del Mediterráneo.

Algunos de esos episodios fueron suficientemente extraños como para terminar dentro de los expedientes OVNI oficiales del Ejército del Aire español.

Eso es un hecho.

Pero otra cosa muy distinta es afirmar que allí abajo exista una base extraterrestre.

Hasta hoy no existe ninguna prueba que lo demuestre.

Quizá esa sea precisamente la razón por la que el llamado Triángulo del Silencio de Baleares sigue resultando tan fascinante.

Tenemos una enorme estructura submarina real.

Tenemos avistamientos históricos reales.

Tenemos documentos militares reales.

Y, entre todos ellos, queda una pregunta que continúa sin una respuesta definitiva:

¿qué vieron realmente aquellas personas sobre —y quizá dentro— de las aguas de Baleares?